Ciclo RL retro: Episodio 1

El roommie: post homenaje.

Este finde recibí un mail del roommie con intenciones garchativas. Obviamente, no le respondí; pero decidí honrar su memoria con este post, que además constará de dos entregas.

Primera parte:

Diciembre, 2006.

Recibo un mail de Fede 01. Me dice que me estuvo llamando al celu, sin éxito (claro, lo cambié y no le avisé) y me deja su número.
Yo llamo; pero no me atiende él, sino el roommie. Noto algo extraño en su voz, como un intento de confidencialidad, un deseo de compartir algo sólo con él. De todos modos, queda en avisarle a Fede 01 y pronto recibo una invitación del mismo.

Onda amigos, me dice 01 por teléfono, con la misma sinceridad con que nosotras solemos decir sos el que mejor me cogió. Voy a su casa con mi pollerita de jean y top rosa y zapatillas plateadas.

Fede 01 me abre la puerta y me abraza con una calidez que me sorprende. Entramos en su departamento y hablamos de nuestras vidas ahora (hace como un año que no nos vemos) y recordamos también "viejas épocas". Quiero sacarle una foto con mi celular, pero no me deja. Me dice que él no se saca fotos.

¿Cómo que no te sacás fotos? le pregunto. Yo tenía una foto con vos.
Imposible, contesta; no puede ser (qué dirá, si encima le cuento que la tenía en un "catálogo de hombres" tipo fichero)
Sí, le digo; y me paro. Lo hago pararse a él también.
Estábamos así, mirá; me pongo de espaldas a él y paso sus brazos por mi cintura. Con mucha seguridad, me da vuelta y me besa. Con ganas. En dirección a la cama.

Me va desvistiendo en el camino y me echa un esmerado polvo (les estoy hablando de Fede 01, el chico que quedó fuera de la federación por su "depresión post-coito", que muchas veces era "pre-coito" cuando no "IN-coito"). Me echa dos más seguidos.
Finalmente caemos en la cama, medio destruidos.

Vos viniste con la idea de garchar, Luli, me dice en ese tono mitad afirmación- mitad pregunta.
Es "Lulú", le digo. Y si hubiera venido con la idea de garchar, habría traído plataformas, no zapatillas.

Los tipos no entienden nada.

Desnudos y transpirados como estamos, escuchamos entrar al roommie al departamento. Fede 01 corre a vestirse para recibirlo. Yo también me visto en un segundo y voy al living.
Uy chicos, los interrumpí, dice el roomie Perdón, si quieren me voy y vuelvo en un rato.
No, no, por favor, está todo bien; le decimos sin sinceridad. Él se queda.

Más tarde, el roomie me diría con sus propias palabras lo que en ese momento entendí: desde que conocí a Fede 01 y al roommie, el segundo había estado con una calentura no realizada por el hecho de que yo me garchaba a 01 y él a una amiga política.
Como si supiera lo que opino de los masajes (me gustan casi tanto como el sexo). lo veo acercarse con un tarro de crema. Miro a Fede 01 y este me hace un gesto de aprobación. Besala, le dice al roommie.

El roommie me besa mientras me saca la ropa para pasarme crema por el cuerpo y hacerme masajes. Me lengüetea como no lo había hecho Fede 01, mientras 01 también se desviste y se prepara para la inesperada tricota.

Me doy vuelta para ver al roommie, que ya está completamente desnudo y descubro algo que me llama la atención: tiene el pene como dobladito. No digo nada. Los tipos son tan acomplejados con su pija, que si digo algo podría traumarlo para siempre. Escucho la carcajada de Fede 01.

¡Roommie, enderezá eso!

a pesar de ese risible episodio, la tricota se desarrolla con naturalidad. Me echan 5 entre los dos; el roommie es el que más labura, lejos. Al final de la velada, Fede 01 directamente abandona la escena para volver, dispuesto a bajar para abrirme la puerta.

Yo me quedo un rato más sentada en el living, porque justo recibo un mensaje de una amiga. Fede 01 empieza a mostrar los síntomas de su depresión post- coito.

Le contesto lacónicamente a mi amiga, agarro mis cosas y bajo con 01. Está traumadísimo.

Esto está mal, Luli.
Es "Lulú".

Está muy mal. No deberíamos haberlo hecho. Mi vida es un desastre, Luli.
Lulú.
No va para ningún lado. No tengo rumbo.

Bueno, nos vemos; le digo.
Me saluda con un beso en la mejilla y sube con su trauma de vuelta a su casa.